lunes, 14 de abril de 2008

EL GAY EN LA PANTALLA MEXICANA


Por: Samuel Herrera


El primer recuerdo que guardo de un personaje con tintes gay en las pantalla de televisión fue Mauricio Garcés en Modisto de señoras.

A lo largo de las décadas del cine y la televisión en México se fueron desarrollando personajes con tintes homosexuales siempre simpáticos, caricaturescos y demasiado femeninos; unos con personalidades fuertes, otros débiles pero todos caen en lo mismo; un feminismo que más allá de una preferencia sexual refleja una identidad sexual no definida.

Hoy en pleno año 2008 décadas después de haberse filmado Modisto de Señoras, veo en la televisión los mismos personajes; un modisto demasiado afeminado cuya frase célebre “me va dar el miminsqui”, hizo reír a hombres y mujeres que seguían la historia de La fea más bella. Actualmente el Flaco Ibáñez (actor de cine de ficheras en los 80’s) en su papel en Las tontas no van al cielo representa un homosexual maduro que cuida de su sobrina y su sobrino nieto en Guadalajara (una de las ciudades más conservadoras por cierto).

Conforme los años pasan y la sociedad mexicana “evoluciona” en sus ideologías, se ha vuelto más común tener un amigo gay, un familiar gay, un compañero de trabajo gay, (gay aplica tanto para hombres y mujeres) mi pregunta ante esta situación es ¿han influido el cine y la televisión a la aceptación del homosexual en México?
En este país todas las notas rojas denigran, marginan y señalan como lo peor a la comunidad LGBT, ya sea por la marcha del orgullo gay, por la ley de convivencia, cualquier pretexto es bueno para señalarlos en los medios, entonces ¿por qué sí son bien recibidos los personajes afeminados en las telenovelas? Televisión Azteca rompe esquemas en 1998 en su telenovela La vida en el espejo donde José María Yaspik interpreta al hijo mayor, profesionista exitoso, egresado de una carrera comercial, orgullo de su madre y próximo a comprometerse en matrimonio poco tiempo después revela que es gay, y es aquí cuando los televidentes son atraídos más que por diversión de ver a un hombre afeminado por el morbo de ver al niño de las lomas que enloda el apellido de sus exitosos padres por ser gay, ¡qué escándalo! un niño bien, todo un hombre que se enamora de un maestro.

La tía, la abuela, la madre, la madrina, la hermana y todos los anteriores aplicados al masculino (aunque les a los machos telenoveleros), pueden perfectamente aceptar que existe la homosexualidad en las telenovelas y películas mexicanas y entonces ¿por qué escandalizarse cuando hay un gay o una lesbiana en la familia? Hasta qué grado la tv y el cine en nuestro país han influido en la satanización del ser gay, en qué momento se dijo que el ser homosexual es igual a ser afeminado, torcido, quebrado, obvio, maricón y todos los adjetivos mexicanamente conocidos.

Por un lado se acepta al conductor del programa de chismes que obviamente es gay, pero claro no lo dice, todos postran los ojos en el caso Fabiruchis, radio lavadero y las revistas de chismes rumoran y confirman quién es gay y quién no y los que no lo son los vuelven, en fin es muy común señalar y afirmar a los homosexuales y lesbianas de la farándula mexicana nuestro pan nuestro de cada plática, ¿Por qué carajos las familias mexicanas desconocen a sus gays y lesbianas en casa? ¿entonces ya no es bien visto ser homosexual en una sociedad “normal”? ¿el ser gay o lesbiana solo es bien visto en la pantalla y cuando no pertenece a la familia?